La inclusión educativa por su parte es un movimiento que busca crear ambientes de aprendizaje apto para todo el alumnado sin tener en cuenta el nivel de discapacidad que presenten o cualquier otra característica que pueda suponer una discriminación.
A continuación vamos a exponer diferentes ejemplos de inclusión educativa que podamos encontrar.

Principales ejemplos de inclusión educativa
Fomentar la autoestima
Trabajar la autoestima de cada uno de los alumnos debe ser uno de los principales objetivos para lograr una educación inclusiva. Transmitir y fomentar la confianza en cada uno de los menores hace que crezcan sabiendo que son personas capaces de todo sin importar sus características o limitaciones.
Para ello, es importante tanto la realización de elogios tras haber completado una determinada tarea como superar un obstáculo, como el respeto y la tolerancia cuando fallan, permitiendo fortalecer tanto su autoestima como su seguridad, mejorar sus habilidades de expresión y ser más tolerantes a los conflictos.
Trabajo en equipo
Los docentes deberán de impulsar diferentes dinámicas grupales, en las que cada uno de los menores puede demostrar sus capacidades y habilidades, mediante una participación responsable. Para llevar a cabo estas dinámicas es necesario que se expliquen que las diferencias pueden ser una ventaja.

Promover un ambiente saludable en el aula
Un ambiente positivo puede causar efectos positivos para el alumnado, sintiéndose más motivados y con una aptitud más favorable hacia el aprendizaje. Es de vital importancia que se sienten cómodos en clase sin importar las diferentes características y habilidades que presenten. Con ello se logra crear un ambiente y una convivencia mucho más saludable no solo entre iguales sino también entre el profesorado y el alumnado.